¿Vacaciones y ciclismo en Mallorca? Te contamos todo lo que necesitas saber

Hay muchas maneras de descubrir Mallorca, pero hacerlo sobre dos ruedas tiene algo especial. Pedalear entre campos de almendros, caminos de piedra y pueblos centenarios, parar a tomar un café en una plaza y terminar el día junto al mar.

Mallorca es uno de los destinos europeos más conocidos para el ciclismo, y no es casualidad. La isla combina carreteras secundarias, paisajes muy diferentes y rutas para todo tipo de ciclistas: desde recorridos fáciles por el sur de la isla hasta sinuosos senderos que recorren la Serra de Tramuntana.

Si estás pensando en organizar unas vacaciones en bicicleta en Mallorca, aquí tienes algunas ideas para empezar.

¿Por qué Mallorca es un destino tan bueno para el ciclismo?

La diversidad es probablemente su mayor ventaja.

Puedes salir por la mañana desde el nivel del mar y estar pedaleando pocas horas después entre montañas. Puedes elegir una ruta exigente por la Serra de Tramuntana o una carretera prácticamente llana por el interior y el sur de la isla.

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Además, Mallorca cuenta con una amplia oferta de alquiler de bicicletas y servicios especializados, desde bicicletas de carretera y eléctricas hasta opciones para quienes prefieren gravel o mountain bike.

Y hay otra ventaja que nos encanta: el clima permite disfrutar del ciclismo durante buena parte del año. Primavera y otoño son especialmente agradables, aunque cada estación tiene su propia personalidad.

Una ruta cerca de Ses Salines: pedalear hasta Es Trenc

Si te alojas en el sur de Mallorca, específicamente con nosotros en Hotel Ca’n Bonico, no hace falta ir muy lejos para encontrar una ruta preciosa.

Desde Ses Salines puedes dirigirte hacia la costa pasando por el paisaje rural del municipio y continuar hacia la zona de Es Trenc y Ses Covetes. El entorno combina campos, caminos rurales, salinas y el paisaje protegido del Parque Natural de Es Trenc-Salobrar de Campos.

Una opción especialmente bonita es acercarse hacia la zona de las salinas y continuar hacia Es Trenc. Allí el paisaje cambia por completo: dunas, pinares, humedales y el Mediterráneo aparecen prácticamente uno detrás de otro.

No es una ruta que haya que hacer deprisa. De hecho, esa es la gracia. Lleva agua, haz una parada para disfrutar del paisaje y, si el tiempo acompaña, guarda tiempo para un chapuzón al terminar.

Consejo: algunas zonas del entorno natural tienen caminos de tierra y restricciones específicas, así que conviene comprobar el recorrido concreto antes de salir y respetar siempre las indicaciones del parque.

¿Y si buscas un reto?

Entonces toca mirar hacia la Serra de Tramuntana.

Las carreteras de montaña de Mallorca son uno de los grandes atractivos para los ciclistas más experimentados. Sa Calobra, Sóller o Cap de Formentor son nombres conocidos entre quienes vienen a la isla buscando desnivel y grandes paisajes.

Pero no necesitas conquistar un puerto mítico para disfrutar de Mallorca en bicicleta. Algunas de las mejores experiencias están en las carreteras secundarias del interior, donde el paisaje cambia lentamente y el viaje importa tanto como el destino.

Qué llevar y cuándo salir

En Mallorca, empezar temprano suele ser una buena idea, especialmente durante los meses más cálidos. Lleva siempre suficiente agua, protección solar y algo para comer durante la ruta.

Si vas a circular por carreteras interurbanas, recuerda que el casco es obligatorio y que debes respetar las normas de circulación.

También merece la pena planificar las rutas con antelación y comprobar el tipo de superficie, el desnivel y los puntos donde puedes parar. Una ruta de 60 kilómetros puede sentirse muy diferente dependiendo del viento y de cuánto desnivel acumule.

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Después de pedalear, toca disfrutar

Una de las mejores cosas de unas vacaciones ciclistas en Mallorca es que no todo tiene que girar alrededor de la bicicleta Después de una mañana sobre dos ruedas, puedes volver a Ses Salines, darte un baño, descansar en el jardín de nuestro boutique hotel y disfrutar de una buena comida. Y al día siguiente, volver a salir.

En Ca’n Bonico nos gusta precisamente esa combinación: tener Mallorca a la puerta, pero también un lugar tranquilo al que regresar.

Porque unas vacaciones en bicicleta no tienen por qué consistir únicamente en kilómetros A veces, la mejor parte del recorrido es saber dónde parar.