Cuando pensamos en recorrer Mallorca, solemos imaginar carreteras panorámicas, excursiones de un día y muchos kilómetros por delante. Sin embargo, hay otra forma de descubrir la isla. Una forma más pausada, más consciente y, para muchos, mucho más gratificante.
Alojarse en Ses Salines permite precisamente eso: bajar el ritmo y disfrutar de una Mallorca que no necesita grandes desplazamientos para sorprender. Aquí, los pueblos, las playas, los mercados y los paisajes están lo suficientemente cerca como para que el trayecto forme parte de la experiencia.
Porque a veces las mejores vacaciones no consisten en verlo todo, sino en disfrutar de cada lugar un poco más.

El arte de viajar despacio
El concepto slow travel encaja a la perfección con la forma de vivir que caracteriza al sureste de Mallorca.
Se trata de pasar más tiempo en cada sitio, de caminar sin rumbo fijo, de sentarse en una terraza sin mirar el reloj y de dejar espacio para la improvisación.
En lugar de organizar jornadas llenas de actividades, proponemos descubrir el entorno de Ses Salines a un ritmo más tranquilo, disfrutando del paisaje, de la gastronomía y de la vida local.
Descubrir los pueblos de la zona
Una de las ventajas de alojarse en Ca’n Bonico es que algunos de los rincones más bonitos del sur de Mallorca se encuentran a muy poca distancia.
Ses Salines es un buen punto de partida. Sus calles tranquilas, sus edificios históricos y sus pequeñas plazas permiten descubrir una Mallorca auténtica y alejada de las zonas más concurridas.
Muy cerca se encuentra Santanyí, uno de los pueblos con más personalidad de la isla. Sus casas de piedra dorada, sus galerías, tiendas y restaurantes hacen que siempre apetezca volver. Los miércoles y sábados, además, su mercado llena las calles de vida.
Otra excursión sencilla es Colònia de Sant Jordi, donde el paisaje cambia por completo y el mar se convierte en protagonista. El paseo marítimo, el puerto y las vistas a Cabrera son siempre una buena idea.
También merece la pena acercarse a Es Llombards, un pequeño pueblo rodeado de campos y caminos rurales que conserva intacto el encanto de la Mallorca más tradicional.

Explorar la costa a pie o en bicicleta
La bicicleta es probablemente la mejor forma de moverse por esta parte de la isla sin necesidad de utilizar el coche.
Las carreteras secundarias son tranquilas, el terreno es mayoritariamente llano y las distancias permiten realizar rutas accesibles para prácticamente cualquier nivel.
Desde Ses Salines se puede pedalear cómodamente hasta Colònia de Sant Jordi o Santanyí, disfrutando de los paisajes agrícolas que caracterizan la zona.
Y si prefieres caminar, algunas de las playas más bonitas de Mallorca se encuentran relativamente cerca.
Es Trenc sigue siendo una de las grandes protagonistas del sur. Su larga extensión de arena blanca y aguas transparentes invita a pasar horas junto al mar.
Para quienes buscan algo más tranquilo, los caminos que conducen a Es Carbó o Es Caragol ofrecen una experiencia diferente. Llegar caminando forma parte del encanto y permite disfrutar del paisaje costero con calma.

Un día perfecto sin grandes planes
A veces, descubrir Mallorca sin coche significa simplemente quedarse cerca.
Desayunar sin prisas en el patio de Ca’n Bonico, leer junto a la piscina, pasear por Ses Salines al atardecer o disfrutar de una cena tranquila en alguno de los restaurantes del pueblo.
Porque no todos los días tienen que estar llenos de actividades para ser memorables.
Alójate en Ca’n Bonico
Nuestro hotel boutique es el punto de partida perfecto para descubrir el sureste de Mallorca a otro ritmo.
Desde aquí podrás explorar playas, pueblos y mercados sin necesidad de recorrer grandes distancias, disfrutando de una forma de viajar más sencilla y conectada con el entorno.
Te esperamos para descubrir una Mallorca que se disfruta despacio.
